El color no solamente hace que un arreglo sea bonito. También puede influir en la percepción del espacio, complementar la decoración de una casa y ayudar a comunicar emociones cuando regalamos flores.
Por eso, antes de elegir un ramo o un arreglo floral, vale la pena preguntarnos: ¿qué quiero transmitir y dónde estarán las flores?
El poder del color en los arreglos florales: cómo elegir flores para cada ocasión
Cuando elegimos un arreglo floral, muchas veces lo primero que llama nuestra atención es la forma de las flores, su tamaño o su aroma. Sin embargo, existe un elemento que puede transformar completamente la sensación que transmite un arreglo: el color.
El color no solamente hace que un arreglo sea bonito. También puede influir en la percepción del espacio, complementar la decoración de una casa y ayudar a comunicar emociones cuando regalamos flores.
Por eso, antes de elegir un ramo o un arreglo floral, vale la pena preguntarnos: ¿qué quiero transmitir y dónde estarán las flores?
El color puede cambiar la personalidad de un espacio
Las flores tienen la capacidad de transformar rápidamente una habitación.
Un arreglo en tonos claros puede aportar una sensación de amplitud, delicadeza y tranquilidad. En cambio, los colores intensos pueden convertir un arreglo en el protagonista de la decoración.
Por eso, cuando compramos flores para nuestra casa, no solamente debemos pensar en nuestra flor favorita. También conviene observar los colores que ya existen en el espacio.
Una sala con tonos neutros, por ejemplo, puede recibir un arreglo lleno de color que funcione como punto focal. En una habitación donde ya existe una decoración muy marcada, una combinación más delicada puede integrarse mejor.
La intención no es llenar el espacio de colores, sino conseguir que las flores formen parte de él de manera armoniosa.
¿Qué transmiten algunos colores de las flores?
Aunque el significado de los colores puede variar según la cultura, la ocasión y la interpretación personal, existen asociaciones bastante comunes que pueden servir como guía.
Rojo: pasión y fuerza
El rojo suele relacionarse con el amor, la pasión y la intensidad.
Por eso aparece con frecuencia en regalos románticos, aniversarios y ocasiones en las que queremos realizar una declaración emocional.
Las rosas rojas son uno de los ejemplos más conocidos, pero un arreglo rojo puede incorporar diferentes flores para crear una composición mucho más rica y sofisticada.
Rosado: cariño y delicadeza
Los tonos rosados suelen asociarse con ternura, afecto, admiración y dulzura.
Son una excelente alternativa cuando queremos expresar cariño sin necesariamente llevar el mensaje hacia el romanticismo intenso del rojo.
También funcionan muy bien en espacios donde se busca una decoración suave y acogedora.
Blanco: elegancia y serenidad
El blanco aporta luminosidad y una sensación de limpieza y elegancia.
Los arreglos blancos pueden funcionar en hogares, celebraciones, eventos corporativos, bodas y ocasiones en las que buscamos una estética sofisticada.
Además, el blanco puede combinarse prácticamente con cualquier otro color, lo que lo convierte en uno de los tonos más versátiles dentro de la decoración floral.
Amarillo: alegría y energía
El amarillo llama inmediatamente la atención.
Es un color luminoso, alegre y lleno de energía que puede transformar un espacio aparentemente sencillo.
Un arreglo amarillo puede ser una excelente elección para felicitar, agradecer, celebrar una amistad o simplemente llevar alegría a alguien.
Los girasoles, rosas, crisantemos y gerberas son algunas de las opciones que permiten crear composiciones amarillas muy atractivas.
Naranja: entusiasmo y vitalidad
El naranja combina la energía del amarillo con la intensidad del rojo.
Es un color excelente para arreglos alegres, modernos y llenos de personalidad.
Puede funcionar especialmente bien en cumpleaños, celebraciones, inauguraciones y ocasiones en las que queremos transmitir entusiasmo.
Morado y lila: sofisticación y creatividad
Los tonos morados, violetas y lilas suelen aportar un carácter elegante y diferente.
Son excelentes para quienes buscan alejarse de las combinaciones tradicionales y crear arreglos con una apariencia más sofisticada o artística.
También pueden combinarse con blancos, rosados y verdes para obtener composiciones equilibradas.
Azul: tranquilidad y originalidad
Las flores naturalmente azules son menos comunes que otros colores, por lo que los arreglos en estas tonalidades pueden generar una impresión de exclusividad y originalidad.
El azul puede transmitir serenidad y frescura y funciona especialmente bien cuando se combina con blanco, verde o tonos suaves.
El color también debe depender de la persona que recibe las flores
Cuando regalamos flores, es importante recordar que el arreglo no solamente habla de nosotros: también debe hablar de la persona que lo recibe.
No todos interpretamos los colores de la misma manera.
Alguien puede sentirse especialmente identificado con el amarillo, mientras que otra persona puede preferir los tonos rosados, blancos o morados.
Por eso, conocer los gustos del destinatario puede convertir un bonito arreglo floral en un regalo mucho más personal.
Una pregunta tan sencilla como:
“¿Cuál es su color favorito?”
puede ayudar enormemente al momento de elegir.
La ocasión también determina el color
No es lo mismo escoger flores para felicitar a alguien que preparar un arreglo para pedir disculpas, celebrar un aniversario, acompañar una ceremonia o decorar una boda.
El color debe estar relacionado con el mensaje y con el ambiente de la ocasión.
Para una celebración alegre pueden funcionar colores vivos y contrastantes.
Para una ocasión elegante, pueden ser apropiados tonos blancos, crema, rosados o combinaciones más sobrias.
Para un regalo romántico, los tonos rojos, rosados o combinaciones de estos pueden reforzar el mensaje.
Y para un evento corporativo, también es importante considerar los colores de la marca o de la decoración general.
La combinación de colores es tan importante como el color individual
Un buen arreglo floral no depende necesariamente de utilizar muchos colores.
En ocasiones, dos o tres tonos bien seleccionados pueden producir un resultado mucho más elegante que una composición excesivamente variada.
También debemos considerar el verde del follaje, porque funciona como elemento de transición y ayuda a equilibrar las flores.